La crisis eléctrica venezolana en 2017; una realidad cambiante

Manuel Guevara B.  Julio 2017

 

La noticia “positiva” más relevante que nos ha ofrecido CORPOELEC en julio de 2017, ha sido la apertura de las compuertas de alivio de la represa de la Central Hidroeléctrica de Guri. Como si fuera un gran logro del gobierno del cual forma parte, el Ministro de Energía Eléctrica y Presidente de Corpoelec, Luis Motta Domínguez afirmó: “desde hace 8 años no se aliviaba agua del embalse…”.

Agregó el ministro: “Gracias a las medidas tomadas por Nicolás Maduro y a los trabajadores y trabajadoras de CORPOPELEC, quienes hicieron una excelente administración operativa del embalse y gracias a la lluvia necesaria en los momentos más difíciles de la crisis eléctrica motivada al fenómeno climático El Niño, pudimos recuperar el embalse en tiempo récord”. Además de adular al presidente, el ministro Motta Domínguez quiso ganar méritos con “escapulario ajeno” atribuyendo a Corpoelec la recuperación del embalse de Guri, situación que ocurrió desde abril a octubre de 2016; gracias en un 99% a las copiosas lluvias que ese año tuvieron lugar.

No menciona el Ministro Motta Domínguez en la recuperación del embalse del Guri, y su conservación durante el período de sequia, octubre 2016 a abril 2017, durante el cual  el nivel del embalse no se redujo por  debajo de lo histórica y estadísticamente esperado para la época, un factor importantísimo, que caracteriza actualmente al sistema eléctrico venezolano:  la fuerte y sostenida caída del consumo eléctrico en Venezuela, particularmente durante los últimos meses,  consecuencia de la peor crisis económica y social que ha sufrido nuestro país en toda su historia.

Inaudita caída del consumo eléctrico causada por la crisis industrial y la del sector comercial y de servicios en el país durante estos últimos años.

Pese a que se mantienen la alta indisponibilidad de las plantas térmicas existentes en el país y los problemas operativos y de capacidad de transporte del sistema nacional de transmisión, la demanda eléctrica se sigue reduciendo y la energía hidroeléctrica del Caroní, sigue siendo la principal fuente de energía eléctrica de Venezuela.

Esto, a pesar de las cuantiosas inversiones que desde 2008, y en particular durante la emergencia eléctrica de 2010, hizo el gobierno de Hugo Chávez en la adquisición de numerosas plantas térmicas por miles de millones de dólares, con el objetivo de equilibrar la estructura de la generación del país y hacerlo menos dependiente de la generación hidráulica.

Es importante recordar que la alta indisponibilidad de las plantas termoeléctricas –que se estima en 40%- no solo se debe a la baja de las inversiones y los serios problemas de mantenimiento que presentan las instalaciones de Corpoelec, sino también a la insuficiencia de gas natural y de diesel, combustibles que como se sabe el país tiene un importante déficit.

Según las ultimas cifras extraoficiales disponibles de la demanda máxima del país, burlando al severo bloqueo informativo de Corpoelec, la demanda máxima eléctrica nacional se sitúa en los alrededores de 14.000 MW, nivel muy por debajo a todas las estimaciones de demanda que se formulaban hace 4 o 5 años, donde los escenarios conservadores preveían una demanda superior a 18.000 MW, para 2017.

El resto de las noticias provenientes de Corpoelec, estas si negativas, aparte de las frecuentes averías y los problemas de servicio por las lluvias o la sequia, dependiendo de la estación en distintas zonas del país, son los llamados “sabotajes” que continuamente el ministro Luis Motta Domínguez denuncia, y atribuye sin pruebas de ningún tipo a la oposición democrática.

Se trata, en la totalidad de los casos, de actos de vandalismo para robar material eléctrico, y donde uno de los resultados más trágico es la muerte de los autores; consecuencia de la ignorancia, de la pobreza que afecta a mas del 80% de las familias, el desempleo creciente y la crisis económica en la que se encuentra sumido nuestro país.

Durante el resto del 2017, los problemas eléctricos a escala regional o local se seguirán presentando, demostrándose que la crisis eléctrica de Venezuela ha cambiado de naturaleza, pero no tiene que ver con los fenómenos climáticos naturales.

Responden estos problemas a la falta de inversión y de mantenimiento preventivo y correctivo en Corpoelec y a los graves problemas financieros, laborales y gerenciales de la empresa.  La crisis sigue afectando sobre todo al interior del país, donde en algunas zonas siguen presentándose racionamientos y apagones, particularmente en las zonas centrales, centro-occidental, zuliana y andina, como consecuencia de la poca holgura de generación del sistema eléctrico nacional con respecto a la demanda, por la alta indisponibilidad de las plantas termoeléctricas y la insuficiencia del sistema de transmisión interconectado y de la transmisión regional.

También en el Área Metropolitana de Caracas, se presentan frecuentes averías, en amplias zonas., como consecuencia de la obsolescencia, la saturación de los circuitos y la falta de mantenimiento de las instalaciones eléctricas.

Frente a un deseado proceso de recuperación económica, consecuencia de un cambio político democrático, las actuales insuficiencias del sistema eléctrico venezolano serán uno de los principales cuellos de botella que tendrán que ser enfrentados con rapidez, para permitir que el proceso de recuperación económica sea sustentable en el tiempo. Lo cual ameritará no solo aumentar las inversiones en ampliación, modernización y mantenimiento, sino también impulsar un cambio en la organización de sector eléctrico venezolano; descentralizándolo, permitiendo la participación privada en la industria, profesionalizándolo y mejorando sustancialmente la situación financiera de la industria mediante tarifas que reflejen los verdaderos costos de producción, transmisión y distribución de la energía eléctrica y una administración sana, austera, centrada exclusivamente en resolver los graves problemas que tiene el sistema eléctrico.

 

 

Manuel Guevara Baro. Venezolano. Ingeniero electricista UCV 1972.  Estudios de postgrado en Políticas y Programación del Desarrollo y Evaluación de proyectos en la Universidad de Paris, Francia.  Coordinador del equipo eléctrico de la Mesa de la Unidad Democrática desde 2010; consultor independiente. Miembro fundador de la Comisión Eléctrica Nacional del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

 

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